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Esto es Atenas

Esto es Atenas

Atenas Sport Club se consagró campeón del Torneo Apertura con un equipo con raíces Apaches. Por esta razón, este título se festeja con el corazón. La plaza San josé es una fiesta.

 
 

 La historia cuenta que un pintoresco carrito de venta de helados pintado de rojo y negro, que tenía bien visible la inscripción Atenas, y que todas las noches en época de verano pasaba por la concurrida esquina de Pellegrini y Viamonte, en la plaza de San José, fue la fuente de inspiración del nombre y de los colores de Atenas Sport Club, pasión y tradición de un barrio, donde nació la leyenda del glorioso y aguerrido “Pozo Apache”, “sangre y luto” (orgullo del básquetbol mendocino), que fuera fundado un lejano 13 de febrero de 1941 por un grupo de amigos que se reunían en ese lugar. En un primer momento, el club tuvo sede en calle Saavedra. Luego, se trasladó al Carril Nacional. Años después, la familia Barón, tenía un caserón en la esquina de Pellegrii y Viamonte y lo alquilaba el Atlético Argentino. Después de varias charlas de café y cartas y uno que otro trago, hubo un acuerdo y Atenas comenzó a subalquilarle un pedacito del terreno. Hoy, el Pozo Apache. Y ¿por qué Pozo Apache? En 1956 se logró escriturar el terreno de calle Viamonte 720 en nombre de Atenas Sport Club, pero había un desnivel en el lote de 50 centímetros, lo que le valió el mote de «Pozo Apache». Años después, emblemático.

Los libros de campeones sostienen que Atenas ganó su primer título de 25 estrellas que tiene en total en 1953, cuando eliminó en semifinales a su clásico rival San José y luego derrotó en la gran final a Universitario. Después, llegó el título del Gran Mendoza en 1964 con Pipío Pedemonte como máxima figura. Un club humilde, que siempre tuvo como carta de presentación, la garra, la pasión y la solidaridad. Tuvieron que pasar 16 años, para que el Apache volviera a gritar campeón y fue en la década del ’80 cuando se recibió de club grande en Mendoza. Logró los títulos anuales de 1980, 1981, 1983, 1984 y 1985. Impresionante. Participó en la Liga B, convirtiéndose en el primer equipo de Mendoza en realizar esta experiencia. 

La década del 90 fue brava. La crisis social y económica que golpeó al país hizo estragos en la institución. Sin embargo, por el amor de sus socios, hinchas, jugadores y vecinos el club, siguió de pie. Es más, gritó campeón Anual 1997 y en el año 1999 techó su estadio. Admirable. En el año 2000 salió campeón del Torneo Clausura y luego tuvo que esperar 11 años para volver a gritar campeón: Campeón Liga C y ascenso Liga B. Inmediatamente, ganó el Clausura y el título anual del mismo año. Y Atenas cambió sus objetivos por completos. Se olvidó de la palabra permanencia y comenzó a pelear todos los campeonatos en los que compitió: llegó el titulo anual de 2013 (se jugó un solo Torneo ese año); ganó el Clausura y el anillo anual 2015, el Clausura 2017 y ahora acaba de cortar las redes del título Apertura 2019: 25 títulos en total en toda su historia.

Y en el 2019 su presidente, Nahuel García, se propuso recuperar las raíces del club: familia, pasión y jugadores con sentido de pertenencia al máximo. Por eso apostó por la continuidad de Gabriel Rivero, Joel Sierra, Agustín Blanco, Sergio Rosales, se repatrió a Leandro Lincheta (jugó durante 4 años en el club en las divisiones formativas); Matías Estalles (máximo ganador en la historia del club), volvió Sergio Pedemonte como DT y se trajeron jugadores de jerarquía en materia de refuerzos como el venezolano Jhoyffer Díaz (figura absoluta) y cuando se lesionó el Canichito Estalles, la apuesta fue muy grande: Bruno Oprandi, un jugador de Selección Nacional, Liga Nacional y de otra categoría. Lo demostró en cada juego. Sobran motivos, para definir a este campeón, como un club que recuperó sus raíces y sentido de pertenencia.

El estadio Salvador Bonanno está teñido de rojo y negro. Es fiesta Apache. Y saltan los jugadores. Se abrazan con los hinchas, con sus familiares y vuelven a saltar. Es que los chicos campeones sienten la camiseta desde la cuna y eso los hace diferentes. Aparece Agustín Blanco, jugadorazo en todo sentido. Un hombre que le falta marketing, que no es amigo de las fotos, los conflictos, los gritos. Es un emblema de Atenas, pero su humildad lo convierte en un tipo respetuoso, solidario y fundamental en cualquier momento. El «Cubanito» habló con Salto Inicial y manifestó: «Es una realidad. No soy un jugador muy mediático. Ese es mi lugar. Pero me he dado cuento que me termino convirtiendo en una pieza clave en los últimos títulos de Atenas. Es un laburo que no luce, pero suma mucho al equipo«. Sobre ese pick and roll central que mete con Gabi Rivero, indefendible, explicó: «Más que nada es el laburo del Negro (Rivero). Yo lo dejo solo y él hace el resto. Tengo alrededor de cinco títulos con Atenas, en los últimos años, hemos ganado mucho y es una satisfacción enorme».

Y ahí viene Joel Sierra, abrazo con su hermano el «Deli», su mami, su señora Valentina y su hija Catalina, una familia que respira básquet de color Rojo y Negro. «Joel» es un símbolo del club. Y en los momentos difíciles, aparece su muñeca y sus triples retumban en los miles de Apaches que acompañan en el equipo. El jugador, dueño de la camiseta número 11, expresó: «He tenido la suerte de jugar en un club que ha estado muy bien en todos los aspectos. La dirigencia siempre ha apoyado y hemos tenido equipos muy competitivos. Hoy, tenemos un equipazo. Tanto jugadores, cuerpo técnico y Directivos. Desde hace varios años, se vienen haciendo muy bien las cosas en el club. Obvio, que hay años que los resultados no se dan, pero el balance es muy bueno. En lo personal, siempre me brindo al cien por cien donde me toca. En el 2017, por lesión, no estuve, y ayudé al cuerpo técnico. Atenas es el club de mis amores. Por esta razón, ver la cara de felicidad de toda la gente de Atenas es el máximo premio que tengo como basquetbolista. Es único».

Otro de los jugadores que rompe en lágrimas y quiere abrazar a toda persona que pasa con camiseta roja y negra es el base Sergio Rosales.Juega el básquet desde los 8 años en el club. En el año 2013 fue pieza fundamental en el título, pero luego unos estudios médicos, le dijeron que su corazón le pedía descanso. Y estuvo dos años sin jugar, hasta que se recuperó y le dieron el alta. Regatas fue su casa y demostró que a pesar que le faltaba competencia, su actitud y juego no habían sufrido ningún tipo de desgaste. Por esta razón, volvió a Atenas, y como plus, gritó campeón. Rosales, dijo: «La vida siempre te da una nueva oportunidad. Fue fuerte lo que me pasó en el 2013. Pero volví. Ese era mi objetivo. Y quería estar en Atenas. Soy fanático del club. Mi familia es hincha de Atenas. Por esta razón, vivimos este título con mucha emoción. Y la gente de Atenas es espectacular. Es el jugador número 6. Alienta en las buenas y en las malas. Siempre».

Otro de los hombres que habló con Salto Inicialfue Leandro Lincheta, jugador que se inició en Obras, a los 15 años llegó al Pozo Apache, rápidamente debutó en primera división e integró el plantel que logró el ascenso a la Liga B en el 2010 en San Juan. Tras varios años en San José, donde se consagró campeón en varias oportunidades, cruzó de vereda y volvió al Pozo Apache. Y gritó campeón. Al respecto, el francotirador, opinó: «Tengo una alegría enorme. Felicidad absoluta. Fue un torneo distinto. Sin dudas, es el campeonato más competitivo de los últimos años. Me tuve que adoptar a una nueva función en el juego. Tengo otra función en el equipo. Fue muy positivo para mi juego. Y lo más importante es que se logró el objetivo: Gritamos campeón».

Por último, Gabriel Rivero, la gran figura del plantel Apache, afirmó: «siento una alegría inmensa, después de todo lo que pasamos con este equipo, que nunca nos dimos la espalda y fuimos cara a cara con cualquiera. Estoy muy feliz de haber logrado dicho objetivo y poder brindarle al club lo que podía dar, Gracias a mi familia por estar siempre, es muy importante para mí que pueda estar y poder darles alegrías desde un rectángulo de juego. Gracias a mis compañeros, ellos son los dueños de este premio al jugador más valioso».


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